12 abr. 2011

Buenos modales.

Sufro a ganas de decir tantas verdades pero ¿qué es mejor una verdad o un sueño?, la clave de todo es saber todavía un secreto, el mejor y peor de todos, el que nos define, el que evoca la imperiosa necesidad de siempre decir te quiero.

Lo peor de los dolores son cuando hechos espasmos y hieren, ese ese entretiempo entre uno y otro que solo nos palidecen, porque sabemos pues que no tendrán cura, que nada envuelven, el amor es un dolor que aceptamos y que hasta veces llevamos con una sonrisa.

Hasta donde es bueno tolerar, amar y soportar, será que en nuestra humana necedad ya no sabemos amar o será que por amar tanto nos perdemos de nosotros mismos y dejamos de ser amables (de amar). Te quiero como eres y eso no es tan fácil de entender, porque no espero cambiarte, ni siquiera las cosas que no me gustan.

Pocos ser humanos están seguros que han nacido para amar, y de esos pocos tienen la vocación de aprender a hacerlo, la mayoría solo son presas del miedo, de la solidaridad, del seguir un absurdo acuerdo, un contrato que siempre se viola.

Nada me creas y nada hagas diferente, tu decides siempre que clase de amor mereces, sal corriendo si quieres, huye, maldice mis palabras si es tu deseo, grita a quien te engaña, a quien no ha aprendido a poner en tanto tiempo un limite a tu sufrimiento.

Nada me creas y nada hagas diferente, pero por favor, preciosa, no sufras. Porque eso si, no lo soporto.


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